sábado, 18 de diciembre de 2010

Mina Anuncia a la Junta de Jaujilla su Unión con los Insurgentes

     Aunque he tratado de llevar un orden más o menos cronológico de los hechos ocurridos en el Fuerte del Sombrero, la verdad es que mientras más me adentro en el tema, es mayor la cantidad de datos que salen a flote. He contemplado la opción de editar los artículos anteriores, agregando estos datos en el articulo correspondiente. Pero al final creo que lo más justo es darle su entrada a cada uno de estos datos que me brincan al paso....

El Arroyo cercano al  Fuerte del Sombrero

 Fortaleza del Sombrero.

 Excelentísimo Señor:

     Aunque desde antes de ayer he llegado a esta fortaleza del Sombrero, no he escrito a V. E. hasta hoy, porque estando una partida enemiga en las inmediaciones de este punto no había tenido el desembarazo necesario para verificarlo.
Ha sido imposible imponer por escrito a V. E. circunstanciadamente de todo lo que ha ocurrido desde que tomé a mi cargo la expedición con que he venido; pero don Cornelio Ortiz de Zárate, que va a partir para allá a la mayor brevedad, informará a V. E. más detalladamente. É1 instruirá a V. E. de mis intenciones y de los sacrificios pecuniarios que se han hecho para formar la expedición, que de otra suerte no se habría formado. Si tuviera a mano todos los papeles concernientes al asunto, remitiría a V. E. las cuentas; mas lo haré en primera ocasión para que V. E. disponga hacer el pagamento conveniente.
La adjunta copia manifestará a V. E. el modo con que he dado sus despachos a los oficiales que me acompañan, y espero que V. E. tendrá la dignación de aprobarlos.

Dios guarde a V. E. muchos años, 26 de junio de 1817.   Xavier Mina.
Excelentísimo Señor Presidente y vocales de la Junta provisional.

Da click sobre la imágen y aprovecha el zoom
Mapa del sitio del Fuerte del Sombrero

viernes, 26 de noviembre de 2010

Llorad, Corazón...Llorad...

     Se sabe que don Pedro Moreno al saber que su amada esposa Rita estaba en prisión pasando cada desgracia, no pudo contener las lágrimas..."...alguna vez se vió llorar a Moreno..." diría el dr.Agustín Rivera.

     En su biografía novelada sobre el insurgente, don Mariano Azuela, nos narra que doña Rita resuelve quedarse hasta el final al lado de su marido y al hacérselo saber, éste no puede contener derramar dos lágrimas "que ruedan por sus mejillas tostadas". Y que el escribano del fuerte, un tal Alfonso Escobedo "curioso y mitotero como cualquier mujerzuela, corre luego al escritorio, corta una pluma nueva y con letra redonda y muy negra, escribe:

     Y vi también a don Pedro
llorar por una mujer.

     Llorad corazón, llorad
llorad si tenéis por qué;
que no es afrenta en un hombre
llorar por una mujer...

     Sin embargo no es sino más adelante en la novela, que don Mariano Azuela expone completo el poema, cuando por fin "un aguacero torrencial" hace renacer las esperanzas de vida en los sitiados.

     No me queda claro en que momento exacto es cuando a don Pedro se le ve llorar, o si fue en varias ocasiones. Lo cierto es que como halla sido, esto nos demuestra que nuestros héroes patrios eran tan humanos como cualquier otro...llenos de virtudes...llenos de defectos...que también reían...también tenían miedo...también lloraban...

     Alguna vez pensé en ponerle música a este poema, pero pasó que el día que subí al Fuerte del Sombrero, un grupo de músicos, la cantó...fue algo muy emocionante para mi escucharla.

     La verdad es que no he investigado mucho al respecto sobre esta canción-romance...y no se si quiero hacerlo, no se cuando fue escrita, ni por quien, ni donde...no se si estos músicos le hayan puesto la música o si así fue concebida desde un pricipio...es más, no se siquiera el verdadero nombre de esta pieza...y no quiero investigar (aunque un día se que acabaré por hacerlo) porque así como la conocí me hace imaginar, pensar y recordar tantas cosas que me agradan....

     Hoy se las presento en un video  grabado por mi ese día ahí, en el mismísimo Fuerte del Sombrero...la resolución es muy mala, eso lo sé, pues fue grabado conun celular no muy adecuado, en la parte de abajo he puesto la letra de la misma...



Llorad corazón, llorad
llorad si tenéis porqué
que no es afrenta en un hombre
llorar por una mujer...

Y vi también  a don Pedro
llorar por una mujer
....¿?...
....¿?....

Llora don Pedro Moreno
y llora su capellán,
lloran todos los que están
en el Fuerte del Sombrero...

En fin, por lo que yo infiero,
lo hace la necesidad
pues el agua se acabó ya,
y no hay remedio en lo humano...

Llora don Tomás Rodríguez,
llora todo americano
al ver el fuego graneado
que daban los gachupines...

Llora don Manuel Rodríguez,
y don Juan de Dios Delgado,
por que se mueren de sed
y yo sin saber porqué...

Metido en gran confusión,
le digo a mi corazón:
llorad corazón, llorad
llorad si tenéis porqué...

Llora don Encarnación
con el capitán Reinaldo,
en el puerto colorado
cuidando la prevención...

Llorad corazón, llorad
llorad, si tenéis porqué
que no es afrenta en un hombre
llorar por una mujer...

Don Ubaldo en la ocasión
en una cueva se esconde,
llora Pío siendo tan hombre
y le dice a su corneta:
Cuidemos ésta galleta....

Llorad corazón, llorad
llorad, si tenéis porqué
que no es afrenta en un hombre
llorar por una mujer...

En fin, llora el señor Mina,
y también llora el inglés,
llora el moro y el francés,
también Soto la Marina...

Llorad, corazón....llorad...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La Cabeza de Pedro Moreno llega a León para ser Enviada a Lagos

     Señor Teniente Coronel don Francisco Falla.


     De orden verbal del señor Brigadier don Pedro Celestino Negrete, remito a Vos la cabeza del rebelde Moreno, para que en primera ocasión la dirija al Comandante de Lagos para que la ponga donde le parezca conveniente y sirva de escarmiento a los rebeldes que siguen su partido.

     Dios guarde a Vos muchos años.
     Silao, noviembre 17 de 1817.

José Mariano Reynoso

Monumento a Don Pedro Moreno allá en la Rotonda de los Ilustres Jaliciences en Guadalajara Jal.




Imagen de Sergio A. Cárdenas

viernes, 12 de noviembre de 2010

Muerte de Martín Xavier Mina Larrea

     A lo lejos, en un bosquecillo cercano a El Venadito, Don Pascual Moreno y sus acompañantes escuchan y saben lo que está sucediendo, pero no es hasta en la noche, que todo vuelve a la calma y que saben que Orrantia a dejado la Tlachiquera, que se acercan a la cañada donde encuentran y dan sepultura en la capilla de la misma hacienda,  al tronco abandonado de don Pedro Moreno.

Monumento a Pedro Moreno en Comanja de Corona, Jal.



     Xavier Mina es trasladado a Silao donde se le ponen cadenas y así es llevado a Irapuato, donde por algún temor a que los rebeldes intentaran rescatarlo, es llevado al cuartel de Pascual de Liñán, frente del punto de Tepeaca en el Fuerte de los Remedios y su custodia es encargada al Regimiento de Navarra. Ahí es interrogado con el propósito de lograr importante información, pero Mina no suelta ninguna y declara que lo único que sentía es no haber desembarcado un año antes, época en que sus servicios hubieran sido más útiles que entonces...


     La noticia de la captura de Xavier Mina llega a la capital,  hace pensar que es el fin de la guerra, y el virrey despacha correos a todos los puntos del reino, donde se celebra con salvas, iluminaciones, se canta el Tedeum. Existe la posibilidad de que Mina sea trasladado a la Metropoli, pero el  no quiere ningún tipo de riesgo ante la posibilidad de que se le pueda fugar y manda, con cierto enojo, la orden a Liñán para que le quite la vida de inmediato.


EL FUSILAMIENTO DE XAVIER MINA.




Aquí hago un pequeño paréntesis, pues el siguiente texto son fragmentos de un extraordinario reportaje especial que se publicó el día 7 de Noviembre de este año en el periódico Diario de Navarra, allá en la Madre Patria, escrito por Don Manuel Ortuño Martínez, "Voz" más que autorizada en el tema, y del cual  me siento muy honrado de haber participado con mis humildes y sencillas imagenes del Fuerte del Sombrero.

Para poder leer el artículo completo da click en estas dos imagenes y aprovecha el zoom







     " Emociona leer: (refiriendose don Manuel a la crónica de un soldado oficial realista de nombre Andrés Terrés y Masaguer) que al llegar Mina al campamento "almorzó en mi tienda unos huevos revueltos con tomate, hechos por la mujer de mi guardaparque". Algunos detalles de estas notas están llenos de patetismo, como saber que el mariscal Liñán había mandado hacer una cadena con un collar que decía "Yo soy Mina", con la intención de encadenarle a un cañón mientras durara su encierro, pero que al verlo llegar ordenó de inmediato destruir la cadena y sin querer enfrentarse a él, decidió que se alojara en la tienda de un oficial.


La Última Carta a su Padre.


     Cuando en la mañana del día 11 de Noviembre llegó la confirmación de la orden del virrey de que se le fusilara de inmediato, Liñán fue incapaz de comunicárselo y encargó esta gestión al coronel Juan Orbegozo. Y añade: "Mina recibió la noticia con resignación, pidiendo que le diesen para confesar al capellán del Regimiento de Zaragoza y que los cazadores del mismo cuerpole hiciesen fuego para rematarlo". Continúa: "Pidió enseguida papel y tintero. Todo le fue concedido, y con una imperturbable calma escribió a su padre la siguiente carta:


" En la cumbre del Cerro del Bellaco, a las 12 de día 11 de Noviembre de 1817. En el reino de N.E. venerable padre mío:


     Dentro de tres horas estaré en el mundo de la verdad: este es el tiempo que se me da para disponerme a morir cristianamente en manos de los soldados subordinados de Fernando, después de haber trabajado lo que toda la nación sabe para rescatarle la corona que en Bayona dejó a disposición de Napoleón Bonaparte: Padre mío no se olvide Vd de mí, y de que ésta será la última pesadumbre que le dará su hijo que lo ama.


Xavier Mina




     Cerró su carta y la entregó a su confesor para que la remitiese a su padre con un pañuelo blanco empapado con sus últimas lágrimas".


Detalles de la Ejecución.


     "Dadas las tres de la tarde, la guardia tomó las armas y se le avisó que ya era la hora de marchar para el patíbulo; tomó el St° Cristo con una mano y agarrándose con la otra del brazo de su confesor le dijo: "Paisano, al mal paso darle prisa" y emprendió la marcha exhortándose él mismo con mucha serenidad. Cuando se le dijo que se hincase para recibir la muerte, pidió permiso para despedirse de la tropa que estaba en las columnas que formaban el cuadro, las exhortó al cumplimiento de sus deberes y al hincarse se tapó la cara con sus manos y encargó a los soldados que tenían las armas preparadas para hacerle la descarga que no le hiciesen penar y apuntasen bien; así sucedió y cayó en el suelo sin vida, sentido con dolor de cuantos tuvimos el pesar de conocerle en tan angustiada situación, y se le dió sepultura en el mismo lugar que cayó muerto, pero después de algunos años de la emancipación de Nueva España fueron exhumados sus restos y conducidos a la Iglesia-Catedral de México".


El Cura y el Cirujano.


     El historiador e insurgente Carlos María Bustamante, en su Cuadro Histórico de la Revolución Mexicana, contemporáneo y cronista de los mismos hechos, también insistió en la existencia de un sacerdote: el presbítero don Lucas Sáinz, capellán del primero de Zaragoza, "quién certificó que había muerto con tranqulidad, protestando la fe de sus padres y lisonjeándose de hacerlo en el seno de la iglesia católica".
     El parte firmado por don Manuel Falcón, cirujano del primer batallón Americano, dice exactamente:
     "Certifico que hoy día de la fecha, a las seis de la tarde, se me ha llamado para reconocer el cadáver del traidor Javier Mina , el que llevaba dos horas de fusilado, reconocido, encontré una herida grande en la cabeza, en el hueso occipital, quedando el dicho hueso completamente fracturado, pues las balas causantes de la citada fractura alieron por la boca, padeciendo ambas mandíbulas; otra herida en las espaldas causada por la misma arma hasta perforarle el pecho, cuyas heridas son físicamente mortales , como se verificó en dicho cadáver. Esta es la verdad, la que doy en el crestón del Bellaco, a once de Noviembre de 1817." Era una exigencia de confirmación solicitada por el virrey Apodaca y que el cirujano cumplió con exagerada profesionalidad.


La Carta de Liñán.


     Una carta del mariscal Pascual de Liñán al virrey expresa cierto patetismo final cargado de ambigüedad: "Mina solo sintió se le diese la muerte de un traidor....de donde se deja conocer que su extravío fue más bien  el efecto de una imaginación acalorada, que de perversidad de su corazón". Se dice que no quería fusilarlo, pero que tuvo que ceder ante la terca insistencia del virrey.
     Quizás recordara Liñán que tres años antes, en el verano de 1814, Mina había sido el elegido por el ministro Lardizábal para mandar la expedición que finalmente le correspondió a él encabezar. Mina, según consta en su proclama de Soto la Marina (1817), escribió: "Ya no se pensaba sino en la subyugación de las provincias de ultramar y el ministro don Manuel de Lardizábal, no conociendo los sentimientos de mi corazón, me propuso el mando de una división contra México, como si la causa que defienden los americanos fuese distinta de la que exaltó a la gloria al pueblo español, como si mis principios me asemejaran  a los egoístas que para oprobio nuestro son enviados a desolar la Ámerica, como si fuese nuevo el derecho que tiene el oprimido para resistir al opresor y como si estuviese calculado para verdugo de un pueblo inocente quien lamenta las cadenas que abruman a sus conciudadanos."


Disparos al aire en honor a los defensores del Fuerte del Sombrero, al fondo Cerro La Mesa de las Tablas.


Un Agradecimiento y un saludo muy especial al Sr. Don Manuel Ortuño Martínez allá en Madrid y al Jefe de la Sección de Cierre de Diario de Navarra Don Germán Ulzurrun allá en  Pamplona- Navarra, España.

viernes, 29 de octubre de 2010

Noticia Sobre la Aprehensión de Xavier Mina y la Muerte de Pedro Moreno, en El Venadito

Señor Teniente Coronel don Francisco Falla.

                                     Silao, Octubre 27/ 817 a las 7 de la noche


     Estimado amigo: tengo la satisfacción de participar a Vos con el mayor gusto, que anoche por mis noticias que le comuniqué al señor Orrantia, salió con dirección a La Tlachiquera, en donde se hallaba el traidor Mina y en un punto que llaman El Venadito, logró su aprehensión de éste, la de los dos Herrera, un francés y la muerte de muchos rebeldes, y entre ellos la de Moreno, cuya cabeza trae.

     Ahora mismo está entrando el expresado señor Orrantia, con el triunfo ante dicho.

     Acompaño a Vos un pliego en pequeño del señor Brigadier don Pedro Celestino Negrete, del que me acusará el correspondiente recibo.

     No hay lugar para más porque estoy lleno de regocijo; por lo que pide Vos mandar a su afectísimo que besa su mano.


José Mariano Reynoso

La Última Batalla...

    Después de la última derrota en la Hacienda de la Caja, Xavier Mina da órdenes a don Pedro Moreno de que se encargue de volver a juntar las tropas esparcidas, mientras tanto el se dirige hacia con los de la Junta de Jaujilla, ahí les revela que su intención es atacar a Guanajuato con la intención de cortar todos lo víveres que salen de ahí a los sitiadores del Fuerte de los Remedios y obligar a Liñán a levantar el sitio. Además que Guanajuato es una de las principales plazas en importancia para la Nueva España. Tomarla sería un gran aliciente para las desmoralizadas fuerzas insurgentes.
    Sin embargo, los de la Junta de Jaujilla tratan de disuadirlo de su plan, pues consideran que no es un momento propicio para llevar a cabo tal empresa, saben y están enterados del tipo de tropa que está bajo sus órdenes por aquello de la indisciplina que muestran, le proponen que retire del Fuerte de los Remedios, a sus oficiales y tropa que le acompañaron desde su primera expedición, por considerar que el fuerte se encuentra bien abastecido de víveres y bien protegido, le proponen formar un cuerpo de tropas en las tierras que están entre Jaujilla y el Océano Pacífico donde las fuerzas realistas son mínimas a comparación de las del Bajío.
     Pero Mina se opone y los convence de que lo primero es auxiliar al Fuerte de los Remedios atacando y tomando la ciudad de Guanajuato, para lo que los del gobierno ponen a su disposición 50 hombres de infantería, con los que sale rumbo a la Hacienda de la Caja dando un gran rodeo por Puruandiro, ahi estubo dos días, luego salió rumbo a Valle de Santiago donde por poco entra en combate con Orrantia. Después siguió con otro largo rodeo hasta llegar a la Hacienda de la Caja pasando por Pueblo Nuevo.

Parte de la Sierra de Guanajuato

       Ahí en la hacienda ya junto con don Pedro Moreno, juntan unos 1,100 hombres con los que se dirigen a la Hacienda de Burras. Pasan por un lado de Guanajuato (en la noche del 23 de Octubre) para llegar al Mineral de La Luz donde se detuvo todo el día, y donde se juntan las fuerzas de Los Pachones engrosando las filas insurgentes a la cantidad de 1,400 hombres, entre ellos 90 de infantería.

La Sierra de Guanajuato y el Bajío
        Es la madrugada del 25 de Octubre Don Pedro Moreno y Xavier Mina caen en absoluto silencio y de sorpresa sobre Guanajauto, cuando el enemigo se da cuenta de lo que pasa, los insurgentes ya se han apoderado de uno de sus cuerpos de guardia. Guanajuato no tenía más defensa que una especie de cuarteles que daban forma como de un castillito en el centro de la ciudad y que de pronto comenzaron a incendiarse, entonces todo fue alarma y la indisciplina de las tropas rebeldes volvió hacer de las suyas. Nadie acata órdenes, Mina y Moreno hacen todo lo posible por restablecer el orden, pero ni con amenazas logran reorganizar a su gente. En algún momento cesa el fuego realista, pero ni así es posible tomar la oportunidad de intentar el asalto. Comienza a amanecer y ante la noticia de que Orrantia viene a galope, deciden intentar la retirada, sin embargo los accesos (o gargantas) son muy estrechos y todos intentan salir como sea de la ciudad provocando otro desorden. Por fin Mina logra poner algo de orden en la salida ante las descargas realistas que se han dado cuenta de la confusión que reina en los insurgentes. Todavía enmedio de ésta confusión, uno de los Pachones, Francisco, con alguna gente, le prenden fuego al tiro de la mina de la Valenciana, acción que hace enfurecer a Xavier Mina.
     Por fin logran salir y llegan al mineral de La Luz, donde despiden a la gente no sin antes recriminarles lo mal que se ha hecho, aplaudiendo lo que se hizo bien y ordenándoles se sitúen entre Guanajuato y el Fuerte de los Remedios para evitar la llegada de víveres a Liñán.



     Don Pedro y Xavier se encuentran agotados moralmente y saben que necesitan darse unos días para poder poner en orden sus ideas y darle un descanso a sus desgastados cuerpos, cuerpos mal comidos, mal dormidos. se ponen en marcha hacia La Tlachiquera, al rancho El Venadito con solo 40 hombres de infantería y 20 caballos, don Pedro solo se hace acompañar de su sirviente Mauricio. El Venadito es propiedad del señor Manuel Herrera rico oriundo de Guanajuato, quien simpatiza con el movimiento insurgente y amigo de Don Pedro y Xavier, y se encuentra enmedio de la Sierra de Guanajuato por lo que ofrece un lugar seguro y es por eso que deciden quedarse en este lugar. La Talchiquera es una de las puntas del triangulo que se forma junto con León y Silao.

      Orrantia, al saber que los rebeldes se han dispersados se encuentra indeciso sobre que rumbo tomar y de estar en Irapuato se dirige sin una idea clara, pero preguntando por el camino, hacia Silao.
     Se dice que un Padre de Silao daba cada semana misa en un pueblito y ese Domingo se encontró a Moreno y Mina cruzando ese pueblito rumbo a La Tlachiquera y que cruzó algunas palabras con el General mostrando atención y humildad, pero que en cuanto le dieron la espalda montó en su mula rumbo a Silao a contar lo sucedido.
   
     Moreno y Mina llegan al El Venadito ese Domingo 26 de Octubre, y son bien recibidos por los Herrera. Se sienten seguros y confiados por lo que permiten que los caballos sean desensillados y sean llevados a pastar. Ellos, por primera vez en mucho tiempo, se quitan el uniforme y duermen en unas trojes por precaución. Don Pascual Moreno, don Manuel Orozco y don Mariano Zermeño que acompañan a los caudillos, prefieren dormir en un bosque lejos de las trojes y sin desensillar los caballos.

     Orrantia es enterado de la ubicación de los rebeldes y sin dejar descansar a su gente se pone en marcha ese mismo día con 500 caballos a las 10 de la noche para no ser conocido en el camino y llegar a La Tlachiquera en la madrugada del 27. Dispone a su gente en emboscada alrededor de El Venadito esperando la luz del día.
     Y así, apenas clareaba el día cuando Orrantia salió de la emboscada dirigiéndose a todo galope hacia el campamento de los caudillos.
     Don Pedro Moreno fue el primero en escuchar ruido y despertando a su asistente salió en paños menores con su espada que apenas alcanzó a tomar y se ocultó entre unas peñas junto con Mauricio su asistente. A este se le ocurrió ir por los caballos, solo que en el intento es apresado y prometiendole salvarle la vida si les entrega a su jefe los conduce a él. Don Pedro Moreno, El Toro, vende cara su vida, en su mente está el no dejarse agarrar vivo y se defiende atacando con su espada por lo que recibe un certero balazo en la cabeza (señal que conservaba ésta, dice Don Agustín Rivera). Una vez caído, le cortaron  la cabeza y se fueron a presentarla a Orrantia, dejando tirado el tronco de aquél cuerpo.

Monumento a Pedro Moreno en Lagos de Moreno Jal. Representado en sus últimos instantes de vida.
       Dada la voz de alarma y viendo lejos sus caballos, los soldados de infantería y caballería se ponen en fuga. Cuando Mina sale de la troje, también en paños menores, trata de reunir a sus soldados, pero ya es demasiado tade, los realistas están encima y él es aprehendido por un dragón, que no sabía quien era hasta que el mismo se descubrió sin poner resistencia...sin armas ya es inútil la resistencia.
    Fue presentado a Orrantia, quien le dirige algunos insultos en relación a su "traición" al rey, lo golpea con la espada, lo que origina que Xavier Mina, El Mozo, le conteste: "Siento haber caído prisionero; pero este infortunio me es mucho más amargo por estar en manos de un hombre que no respeta el nombre español ni el carácter de soldado".

     Por esta acción el Rey Fernando VII concedió al virrey Apodaca el título de Conde del Venadito.

Homenaje destruido en el Fuerte del Sombrero

viernes, 15 de octubre de 2010

Pedro Moreno y Xavier Mina otra vez juntos...

      Inmediatamente después de haber tomado y destruido el Fuerte del Sombrero, Liñán dirige sus tropas hacia el Fuerte de los Remedios, allá en la Sierra de Pénjamo, como a 18 leguas del Sombrero, y también le pone sitio.


    Mina sale con 900 hombres del Fuerte y se encamina hacia La Tlachiquera (hoy Nuevo Valle de Moreno), era día 30 de Agosto y ahí esperaba encontrarse con sus oficiales y tropa que creía habrían sobrevivido a la toma del Fuerte del Sombrero, pero solo se encuentra con El Pachón Ortiz y 19 hombres de la división y entre ellos sólo 6 oficiales....ahí se entera de lo que pasó en el fuerte...
     Se decide entonces a cortar toda línea de comunicación del enemigo, entre las ciudad de México y las provincias del norte y tomar todas las plazas fortificadas, para así evitar cualquier suministro a los sitiadores y obligarlos a retirarse.
     Ataca la Hacienda del Bizcocho, luego toma San Luis de la Paz, se dirige e intenta tomar San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende) sin embargo ante la noticia de que tropas realistas se acercan para defender la plaza, decide retirarse sin presentar batalla, por lo que se ve obligado a pasarse a Valle de Santiago, plaza tomada por los insurgentes del Padre Torres (no confundir con el Amo Torres). Ahí Mina establece su cuartel.
     Ya con algo de refuerzos, marcha con unos 1000 hombres hacia el Fuerte de los Remedios con la intención de atacar en la primera oportunidad, se establecen en la Hacienda de la Hoya.
    Los realistas al saber sus intenciones mandan a su encuentro una división de infantería y caballería al mando de Francisco de Orrantia. Al ver esto Mina decide retirarse, pero Orrantia lo persigue hasta las mismas faldas de la Sierra de Guanajuato donde, tras previo acuerdo, se dispersan sus tropas,  y luego despues de algunas escaramuzas contra los realistas, se pasa a otra vez al Valle de Santiago. Aquí ordena a sus comandantes que junten sus tropas de la manera más rápida, y marcha con ellas hacia las llanuras de Silao.



      "Sepe. 29 de 817. Querida Comadre: Te escribo para que sepas que estoy bueno, y con la vista de mis letras depongas toda idea funesta, que sólo prodrá originarte alguna enfermedad. Da mil abrazos a L. y otros tantos a M.J. Tu C.P."

Doña Rita Pérez de Moreno


     Sin saberlo, éstas serían la últimas palabras que Don Pedro Moreno le escribiera a su esposa Doña Rita. Una vez entregada la carta al capellán de la hacienda de Santa Ana del Conde, enfila rumbo a la hacienda de Comanja y es en este trayecto que se encuentra con Xavier Mina y se une de nueva cuenta a él. Juntos intentan y logran por todo el Bajío incomodar a los realistas y con algo de éxito cortar las provisiones destinadas a los sitiadores del Fuerte de los Remedios.

Xavier Mina y Don Pedro Moreno

     Orrantia viene en franca persecución, y el día 10 de Octubre, cuando don Pedro y Mina cruzan por territorio de la Hacienda de la Caja (cercana a Irapuato), son informados que el realista y sus tropas le "están pisando los talones" por la retaguardia. Don Pedro y Mina se sienten más confiados con sus tropas que son en número iguales o superiores, y en cuanto a refuerzos cuentan con la gente de El Pachón Encarnación Ortiz y la de Andrés Delgado " El Giro", y sabiendo que de poder vencer o dispersar las tropas de Orrantia,  Liñán no tendrá más remedio que levantar el sitio en Los Remedios, deciden esperar y presentar combate.

     El choque fue directo entre las dos fuerzas de iguales proporciones y por un momento la batalla se inclinó a favor de los insurgentes, sin embargo un incidente vino a cambiar el curso de ésta historia: En lo más fuerte de la batalla un piquete de caballería enemiga se acercó a las casas donde estaban las mujeres de los insurgentes quienes entraron en pánico, y ante éste gran correrío y griterío, la retaguardia de Mina se dispersa confundida, causando el desconcierto en el cuerpo principal que termina, al no saber lo que está pasando, por romper la formación y dispersarse. La caballería realista, al ver la confusión que reina sobre los insurgentes, se lanza en persecusión de los fugitivos causando la entera derrota.

     Orrantia pasó a la hacienda y pasó por las armas a todo aquél que le pareció. Don Pedro y Mina junto con algunos fugitivos pasan la noche cercas de la hacienda y al día siguiente entran a un pequeño pueblo llamado Pueblo Nuevo donde encuentran a otros fugitivos...los demás regresaron a sus casas. Mina  "Entendió cuánto se diferencia una turba de un ejército."

martes, 28 de septiembre de 2010

Prisioneros Leoneses traídos del Fuerte del Sombrero

     En días anteriores al rompimiento del sitio, se registraron muchas fugas o deserciones en el Fuerte. Muchos extranjeros y nacionales intentaron salvar sus vidas de algo que parecía ya no tener remedio. Muchos lograron burlar el cerco realista, muchos pagaron con su vida la intentona...y muchos acabaron hechos prisioneros en varias cárceles esperando su sentencia....
     Para darnos una idea de más o menos cuanta gente de León habitaba en el Fuerte y de que edades y oficios, presento a continuación una lista de algunos de los leoneses que intentaron la fuga y que fueron enviados a prisión y de los cuales tomaron sus declaraciones.

Templo del Calvario a finales del siglo antepasado desde lo que hoy es el Parque Hidalgo en León Gto.

Comandancia Militar de León
Año de 1817


     Declaraciones tomadas a los individuos que el señor Mariscal de Campo don Pascual Liñán, Comandante General de las Provincias de Querétaro y Guanajuato mandó presos a la cárcel de esta Villa desde el Fuerte de los rebeldes, nombrado del Sombrero; cuyos individuos permanecen en dicha Cárcel hasta la determinación del referido señor General.

      Juez Fiscal.
     El capitán de Realistas Fieles de la mencionada Villa, don Plácido Fernández.

     Escribano
El Cabo 2° de la 1 Compañía de Infantería de los Realistas de dicha Villa Pedro Durán.


José Julián Sánchez, de 22 años, obrajero.
Martín Díaz, de 45 años, carbonero.
Pedro de la Cruz, de 16 años, labrador.
Marco Antonio Avalos, de 60 años, arriero.
José Esteban López, de 21 años, comerciante.
Rafael Ríos, de 20 años, platero.
Marcos Morales, de 19 años, panadero.
Dionisio Peña, de 46 años, carpintero.
Evaristo Ramírez, de 16 años, zapatero.
Ignacio Segura, de 12 años, sin oficio.
Francisco de la Madrid, de 22 años, zapatero.
Germán Robledo, de 12 años, zapatero.
José de Santiago, de 15 años, labrador.
Silvestre del Río, de 10 años, sin oficio.
José del Río, de 31 años, labrador.
Silvestre Gómez, de 17 años, labrador.
Agapito Gutiérrez, de 12 años, sin oficio.
Domingo Medel, de 28 años, cocinero.
Francisco Reyes, de 7 años, sin oficio.
Ignacio Gómez, de 40 años, albañil.
Gregorio Moreno, de 18 años, alfeñiquero.
Laureano Moreno, de 27 años, leñador.
Hipólito García, de 16 años, labrador.
Bernardino Becerra, de 21 años, labrador.
José Domingo Ramírez, de 18 años, zapatero.
Patricio Rosas, de 19 años, arriero.
Juan García, de 25 años, labrador.
Esteban Estrada, de 20 años, viajero.
Francisco Ramírez, 18 años, minero.
Catarino Ramírez, de 20 años, arriero.
Pedro Núñez, de 12 años, sin oficio.
Severiano Jiménez, de 8 años, sin oficio.
José María Pérez, de 24 años, zapatero.
José Cenobio Cordero, de 10 años, sin oficio.
María Arias, de 12 años, de Pénjamo, arriero.

En el Fuerte del Sombrero


domingo, 19 de septiembre de 2010

Parte de la Toma del Fuerte del Sombrero



Comandancia General de las Provincias de Querétaro y Guanajuato

Señor Teniente Coronel don Francisco Falla.
Comandante Militar de León.

       A las ocho de esta mañana han entrado en el Fuerte del Sombrero las tropas del Rey, habiéndose cogido, tanto dentro como fuera de él, la mayor parte de los extranjeros del traidor Mina. Siendo preciso demoler el Fuerte a la mayor brevedad, se servirá Vos enviarme lo más pronto que le sea posible, docientos trabajadores con útiles correspondientes en número proporcionado, y con víveres para tres días.

     Dios guarde a Vos muchos años. Cuartel General de la Mesa de las Tablas a 20 de Agosto de 1817.

Pascual de Liñán

Ruinas en el Fuerte



Don Pedro y Doña Rita en Desgracia

Bosque en la Sierra de Comanja
         Don Pedro Moreno siente morirse, oculto en alguna barranca, lleva casi tres días gravemente enfermo de disentería a la que se suma la angustia de no saber el destino de doña Rita y sus hijos...ni de su gente.
     Sentado al pie de un árbol, alcanza a mirar a un jinete, un vaquero, ya no importa si es de los suyos o del enemigo...pide ayuda.
     El vaquero, de nombre Luciano, lo sube a su silla de montar para luego colocarse en las ancas del caballo y así, abrazando a don Pedro, echarse a andar con rumbo al Chamuscado, allá por los altos de Ibarra, donde están escondidos sus hermanos.
     La enfermedad de don Pedro necesita del cuidado de un medico por lo que se manda traer uno de León que simpatiza con el movimiento insurgente. Pronto tiene noticias de doña Rita, sabe que vive, sabe que está en prisión.



     Aquella mañana del 20 de Agosto, cuando las tropas de Liñan suben al Fuerte, doña Rita es hecha prisionera sentada en su casa, rodeada de sus cuatro hijos y sus criados. Estaba con ella doña Carmen, esposa de don Santiago González y sus dos pequeños hijos que también son hechos prisioneros. Un oficial los traslada a un jacal que estaba en la Mesa de las Tablas y ahí son vigilados hasta que se da la orden, el día 22, de conducirlos a la cárcel de León. Doña Rita está embarazada y aún así es obligada a hacer el trayecto a pie desde el Fuerte hasta León, todos van a pie a excepción de los soldados que van a caballo y de los niños que son llevados en brazos de los criados y de los mismos soldados.

Mesa de las Tablas





Y así por lo que quedaba de tarde y noche entre la sierra, llegaron a León el día 23 entregados por el oficial al comandante de la plaza. Los prisioneros son encerrados en la cárcel pública, pero no duran mucho ahí, ya que a los tres días son trasladados a Silao por el capitán Pasos, aquel que conferenciara con Mina de cerro a cerro, y que ahora se declara protector de doña Rita.
    Al día siguiente de haber llegado a Silao muere su hija Prudenciana de un año, dos días después, a causa de todos sus padecimientos físicos y morales, aborta doña Rita. Y al día siguiente recibe la orden de ser llevada a México para ser juzgada, de la cual se niega por el estado en que se encontraba...tuvo que ser sometida a la examinación de dos médicos del ejercito para certificar que era cierto.... dos días después muere su pequeño hijo Severiano de dos años y medio...

Desde el Fuerte con vista hacia León
      Han pasado tres semanas del rompimiento del sitio, don Pedro ya restablecido, sale del Chamuscado con don Pascual, don Manuel González, don Manuel Orozco y don Mariano Zermeño. Juntan algunos hombres y se enfilan rumbo a la sierra de Comanja. Don Pedro encuentra la manera de mantener comunicación con doña Rita por medio de cartas que manda con el capellán de la hacienda de Santa Ana del Conde cercana a Silao. Doña Rita las recibe y guarda en una pequeña bolsita de raso en forma de corazón que lleva colgada al cuello:  "Querida Com. Un fondo de sufrimiento y conformidad vale un mayorazgo, y es la única felicidad de que se puede disfrutar en la turbulenta época que nos ha tocado; ármate de tan fuerte escudo, y todo será para ti llevadero. - Estoy bueno, lo que debe de ser para ti de la mayor sastifacción, como para mi lo es tu salud y la de las muchachas. - Tu Com. P. "

Ruinas del Fuerte del  Sombrero

martes, 24 de agosto de 2010

Mi Viaje a las Ruinas del Fuerte del Sombrero


    Hace 135 años, en Mayo de 1875, el Dr. Agustín Rivera subía  la sierra de Comanja para encontrarse con las ruinas del Fuerte del Sombrero, y con ello dar paso a su excelente libro sobre el tema, llamado VIAJE A LAS RUINAS DEL FUERTE DEL SOMBRERO. Donde nos describe de una manera impresionante todo lo acontecido en ese altar de la patria y todo lo que sus sentidos captaron al estar presente en ese Nido de Aguilas.

     Como ya lo he dicho antes, el tema del Fuerte del Sombrero ha sido una constante en mi vida, y el descubrir por mi cuenta ciertas cosas relacionadas, me llevaba a otras preguntas por descubrir. Primero ¿Que era un Fuerte...?¿Que fue lo que sucedió? ¿Cuando y quien? ¿Porqué...?, para luego mirar hacia las montañas y preguntarme ¿Cual es la Sierra de Comanja?, y una vez ubicado hacerme otra pregunta: ¿Donde está exactamente?, para luego, después de leer al Dr. Rivera, concluir: ¡¡Quiero estar ahí!! ¡¡¡Quiero honrar, aunque sea de una manera humilde, a esas centenares de vidas que se perdieron por tratar de darnos una patria libre!!! ¡¡¡Quiero estar ahí presente para darles, a todos ellos, las Gracias!!!

     Ubicarlo, solo y por mi cuenta, no fue fácil. Fueron algunos meses de leer y releer las descripciones del Dr. Rivera, de Don Mariano Azuela, de Victor Ceja Reyes, de Don Sergio López Mena, de Don Ezequiel Hernández Lugo, del actual director del archivo histórico de Lagos de Moreno don Mario Gómez Mata , y de William Davis Robinson. De buscar y encontrar articulos, mapas, imagenes relacionados en el Internet.
     Como recuerdo cuando navegando en el Internet, dí con un estupendo articulo publicado por Don Oscar González Azuela donde además de lo escrito, conocí por sus imagenes el Nido de Águilas.
     Y es que no fue solo el quererlo ubicar geográficamente, fue el deseo de ubicarlo en el contexto de nuestra historia de la independencia, lo que significó, el alcance que tuvo social y geográficamente.

      Con todas estas descripciones y apoyándome con la tecnología de los famosos mapas virtuales Google Maps y Google Earth, decidí que éste Domingo 22 de Agosto 2010 intentaría llevar a cabo mi aventura de llegar al Fuerte del Sombrero, y celebrar muy a mi manera, el Bicentenario del inicio de la lucha de nuestra independencia.
     Ese día habría una celebración en el Fuerte por parte de las autoridades de Lagos y Comanja, y en algún momento pensé en tomar el camino más fácil de subir con toda la delegación, sin embargo, viniendo yo de León, y sin auto (mi carcachita ya no está para esos trotes), sería muy difícil llegar a tiempo al punto de reunión en Comanja, además de que sería rodear bastante, pues los accesos al Fuerte están precisamente sobre la carretera que viene de León. Por lo que aún indeciso yo por la mañana, mi esposa me animó a que saliéramos a la aventura, y a las 9 de la mañana salimos en el autobús que va hacia San Felipe, esperando que la información que llevaba en mi despistada cabeza no me fuera a traicionar.
     Todo mundo aquí en León y en Lagos, ubica la entrada al Fuerte a partir de unas antenas de microondas, pues hasta ese lugar es posible entrar con transporte para luego y de regreso seguir a pie. Yo había visto por el Google Earth, que antes de llegar a la entrada de las antenas, existía otro acceso más cercano al fuerte por la parte norte de la Mesa de las Tablas, que como atajo nos llevaría a encontrar el camino más corto a pie, y ahí le pedimos al operador que nos bajara.

     Comenzamos pues nuestra aventura en un lugar hermoso como pueden ver, que a pesar de estar aún en  tiempo de calor, aquí nos encontramos con un lugar muy fresco, el rocío de la mañana aún latente en cada planta y el correr del agua cristalina de un arroyo que se forma entre la Mesa de las Tablas y otro cerro, el canto casi permanente de gran cantidad de aves de varios tamaños y colores, y hasta aquí todo parecía marchar bien.

No olviden dar click en las fotos para aprovechar el zoom

     La idea era subir siguiendo el arroyo unos 60, 80 metros hasta encontrar, en un pequeño claro, el camino que venía de las antenas y que nos llevaría directamente al Fuerte. Sin embargo conforme avanzábamos, el bosque de encinos se fue haciendo cada vez más espeso y cuando nos dimos cuenta el arroyo ya no estaba y las antenas, cuando las volví a ver, ya estaban ubicadas a mi lado izquierdo cuando siempre debieron mantenerse a mi lado derecho. En algún momento me desorienté y ahora estábamos un "poco" perdidos.



    El cansancio era otro factor que comenzaba a apoderarse de nosotros, pues el hecho de ir con la nena a ratos cargándola y a ratos a su ritmo de caminar, poco a poco fue haciendo estragos en nuestra poca condición física.



 Propiedad privada por aquí y por allá nos cortaba de tajo los caminos. De pronto apareció una represita y recordé haberla visto en el mapa, por fin pude reubicarme y darme una idea del lugar y cuanto me había desviado de la idea original. Tuvimos que replantear el camino, sabía que dirección deberíamos tomar, pero no sabía por donde, pues la verdad es que lo espeso de la vegetación, no deja ver mucho, sabía que tenía que encontrar una vereda que nos acercara lo más posible al camino que nos llevara al Fuerte, y de pronto alcanzamos a ver una vereda pegada a una barda de piedras, que recordé a verla visto en el mapa.      Comenzamos a subir,  era bastante empinada, buscaba encontrar un lugar alto y despejado que me permitiera ubicarme mejor y que me permitiera según yo observar el fuerte. El camino era hermoso, totalmente cubierto por grandes y frondosos encinos, fresco y lleno de colores de diferentes flores y aves, por cierto que en este tramo conocí los tordos azules, aves a las que se refiere Don Agustín Rivera. Aves de buen tamaño, quizás como el de una urraca, de colores azules y grises muy impresionantes, muy abundantes, como dije, en este tramo. Seguimos caminando y cuando parecía que por fin llegábamos a lo más alto, resultaba que no, volvíamos a topar con más bosque. Mi desesperación aumentó cuando el camino se dividió en dos, éste nuevo camino era una vereda más chica y menos pronunciada que atravesaba de manera más vertical el cerro que veníamos subiendo. El riesgo de subir por él, era que si nos volvíamos a perder, sería muy difícil encontrar el camino por el que comenzamos a subir. En ese momento estuve a punto de "rajarme" y dar marcha atrás, pero la Fabiola, que siempre me da el "empujón" que necesito, me animó a seguir el camino, ya estábamos ahí, y yo sabía que estaba cerca de el Fuerte, así que tomamos esa pequeña vereda, y pronto dimos a un pequeño claro, estábamos en lo más alto de aquél cerro, sin embargo los bosques a su alrededor hacían imposible ver más allá de lo que en ese momento alcanzaban a ver nuestros ojos. De pronto de entre el pasto, se levantó una yegua y aun lado su potrillo, y de nuestro lado derecho apareció un gran caballo que dio dos pasos hacia nosotros resoplando y amenazante, estaban nerviosos...nosotros también, pues imagino que no están muy acostumbrados a ver gente extraña, nuestra percepción de ellos fue que viven en un estado casi salvaje y en completa libertad, sin ningún tipo de atadura, las crines muy largas y descuidadas, más "peludos", desaliñados a comparación de un caballo de establo y ese nerviosismo hacia nosotros que yo no conocía en los caballos. Para mi mala suerte nunca pude observar sus patas para observar si estaban herrados. Pasamos rápidamente entre ellos y ya no existía vereda alguna. Caminamos un poco más hacia el otro extremo y alcancé a observar entre los árboles parte de la Barranca del Rincón y muy cerca de ahí aparecieron varios hombres de sombrero que iban bajando por ese lado. Eran unos seis hombres de aspecto vaquero, ranchero, todos con bota vaquera, alguno con sombrero tipo texano o cachucha. Ante tantas historias que escucha uno sobre narcotraficantes en esa zona y tantas penas más que aquejan a nuestro querido país, dudé en si  seria buena idea correr y alcanzarlos para preguntarles sobre el camino al Fuerte, o dejar que desaparecieran y seguir nuestro camino sólos. Opté por lo primero, pero cuando llegué al lugar por donde los había visto ya no los encontré, Fabiola y la nena me alcanzaron, estábamos a la orilla de un pequeño barranco, muy tupido de vegetación y árboles. Volví mi vista hacia abajo y los volví a ver, estaban descansando sentados en unas rocas, por precaución los observamos buscando que no trajeran armas o algo así, vimos que alguno de ellos traía una pala y una cuerda y comenzé a bajar por esa barranca tan empinada para alcanzarlos.
- ¡Buenas tardes!, oiga, ¿Para llegar al Fuerte del Sombrero...?
- ¡Todavía son días! ¡ Y para llegar...ya llegaste ahi está...! - me dijo sonriendo y apuntándome hacia él.

     Levanté mi vista y la emoción me envolvió, nunca olvidaré esa sensación que sentí en ese momento al mirar como de manera majestuosa apareció ante mis ojos, era la sensación de haber logrado algo importante en lo personal.

- Ahí está el camino, ese te lleva directito a él...

     Efectivamente, a unos 10 metros abajo estaba una barda de piedra y a su lado el camino que siempre anduve buscando.



Mi primera vista del Fuerte del Sombrero desde la Mesa de las Tablas




      El cerro que estuvimos subiendo era el de La Mesa de las Tablas, lugar donde el realista Pascual Liñan puso su cuartel, y de donde se cañoneaba día y noche a los sitiados del Fuerte.

- También nosotros vamos para allá...- me dijo uno de ellos, y nos fuimos junto con ellos.
- Ahí hay muchas piedras talladas, orita se las enseño.

     No puedo asegurar a que vendrían estos hombres, que conocen muy bien el lugar desde los Altos de Ibarra, Cuarenta, La Sauceda, etc. hasta Comanja, saben a quien les pertenecen estas tierras, saben de las haciendas de Don Pedro Moreno, saben donde hay cuevas, pero que desconocen casi en su totalidad lo que sucedió en el lugar...¿Y que hace una pala y cuerda en lo más alto de la sierra...?, a mi me dio la impresión de que son "buscadores de tesoros". Se mostraron muy atentos todos cuando les comencé a platicar la historia de lugar, y llegando al fuerte me comenzaron a mostrar las piedras talladas, algunas me parecieron interesantes, otras creo que son más consecuencia de algunos visitantes que dejan sus famosos recuerdos.



 Aquí, lo que queda de los fosos hechos y amurallados en su momento por los insurgentes, al fondo la Barranca de Barbosa

    Después de quedarse un rato con nosotros, se despidieron de nosotros diciendo que ellos iban a otro lugar cercano, pero que regresarían a lo de la ceremonia, cosa que nunca sucedió, y nos dieron santo y seña de como llegar a la carretera por el lado de la entrada a Comanja.
     Ya solos, y después de haber estado un rato en lo que fuera uno de los fosos, iniciamos nuestra subida en busca del monumento. La verdad es que esperábamos encontrarnos con la delegación que venía de Comanja, pero no había nadie, estábamos completamente solos en el Nido de Águilas. Comenzamos a subir por la veredita y ya solo levanté mi vista para encontrarme con el monumento.



    El monumento fue levantado por vecinos de Lagos y de León para recordar la gran hazaña, un obelisco blanco, dice el Dr. Azuela.
     En esta soledad, nos sentamos a descansar bajo un encino, solo el sonido del fuerte viento se escuchaba y de pronto mi mente comenzó a recrear la historia, fue como si mi sed, mi hambre y mi cansancio me quisieran dar un ejemplo, en su mínima expresión, de lo que nuestros insurgentes padecieron, imaginaba como se escucharían las baterías desde la Mesa de las Tablas, La Mesa de los Borregos. Comencé a caminar en un obligado, no se por que silencio alrededor del Fuerte, y a cada paso que daba descubría lo penoso de la situación de nuestros héroes. Recordé lo que me dijera el señor Oscar González Azuela con respecto a que estando aquí en el Fuerte nos encontraríamos con algo realmente conmovedor. Observé a mi niña y se me partió el corazón al ver en ella a todos esos niños y niñas que sufrieron en este lugar, imaginé a mi esposa llena de pánico tratando de descolgarse con la nena por esos agresivos despeñaderos a media noche. Imaginé a todos esos hombres ya derrotados físicamente destruyendo la fortificación y luego siendo fusilados a las orillas de los barrancos perdiéndose sin vida en los abismos que me rodeaban. La experiencia que sentía era la de estar caminando en medio de un panteón, pues eso es precisamente el fuerte, un gran panteón de héroes. Y de pronto sentía como si todo acabara de pasar, sentía como si todo mundo se acabara de ir, como si Liñan acabara de dar la orden de marcha y los veía desaparecer allá en la Mesa de las Tablas dejando sin vida al Nido de Águilas.



Vista desde el Fuerte hacia la Barranca de Barbosa. Por aquí se intentó romper el sitio. Se puede apreciar la carretera León-San Felipe Torresmochas.


 
Otra vista de la Barranca de Barbosa, por aquí Don Pedro Moreno salió del Fuerte



En una orilla del Fuerte, viendo la profundidad de la Barranca de Barbosa



La Mesa de las Tablas, cuartel de Liñan 



 La Mesa de los Borregos. A una de las divisiones que ocupaba este cerro, pertenecía, como realista, Anastacio Bustamante, quien después sería presidente de la república.



 
Desgraciadamente esta hecha pedazos este homenaje a la que solo pudimos entender "...compañeros martires de la libertad...".

El otro lado, la también hermosa Barranca del Rincón, por aquí pudieron escapar muchos de los insurgentes, y es probable que por aquí hayan salido Mina, Borja y el Pachón.



También esta hondo por este lado de la Barranca del Rincón

 
En el Monumento con mi nena



Una vista hacia León Guanajuato, en la parte media a la derecha, la Mesa de Negrete. 

 


La Mesa de las Tablas. Atrás de ésta se encuentra la represita y el arroyo por donde subimos y que, personalmente pienso, es de donde se abastecían de agua los Insurgentes. Liñan en un "acto de misericordia", dejó que las mujeres tomaran agua sin abastecer nada al Fuerte. "Plan con maña" pues de ésta manera se enteraba de las condiciones de los sitiados, y en alguna ocasión, a todas esas mujeres que fueron a tomar agua, las hizo prisioneras y las mando a León.


      Así estuvimos un buen rato en el Fuerte, y pronto imaginamos que aquello de la ceremonia se habría suspendido, pues por ningún lado se veía, ni se escuchaba movimiento. Y como no llevábamos mucha agua ni comida, decidimos que era hora de partir, pues habríamos de entrar nuevamente en la aventura para bajar a la carretera donde nos pudiera recoger un autobús.
     En esas estabamos cuando de pronto aparecieron dos niños de 11 o 12 años, y atrás de ellos, bajando por la Mesa de las Tablas, un río de gente seguidos de un camión todo terreno.

     La ceremonia se llevaría a cabo. Autoridades de Lagos, Comanja, del Estado de Jalisco, Banda de Guerra, músicos, poetas, descendientes directos de nuestros martires. Y representando a nuestro Ejercito Nacional, un pequeño batallón del cuerpo de Rurales.


     De pronto vi ocupado todo el Fuerte, en total seríamos unas 300 personas ahí reunidas, cosa que me hizo imaginar como es que se vería el Fuerte cuando la aldea vivía su mejor momento.
     La emoción me volvió a envolver, la ceremonia dió inicio, una ceremonia sencilla pero muy emotiva. Y entonando nuestro Himno Nacional no pude contener las lágrimas. Estaba, como un día lo habría imaginado, dando gracias a cada uno de nuestros insurgentes que dieron su vida por conseguir la Libertad.




      Honores, recuerdos, poesías, cantos, una bonita ceremonia



     Y volvieron a retumbar los sonidos de las armas en el Nido de Águilas, pero esta vez en homenaje a todos nuestros insurgentes defensores del Fuerte del Sombrero.

 Y con estos disparos y esta ofrenda se dio por terminada la ceremonia, después fuimos invitados por Don Mario Gómez Mata y un señor muy amable, que solo recuerdo que se llama Jesús, a una comida prevista para toda la delegación que subió al fuerte, allá en Comanja...y que realmente no pudimos hacernos del rogar...¡Ah, Que ricas carnitas...!

El monumento presenta este enorme hoyo, como si alguien hubiera buscado algo, no se porque me acordé de aquellos señores que nos encontramos.

Una vista hacia Lagos de Moreno, Jalisco
La Barranca de Rincón
La Hermosa Sierra de Comanja
La hora de partir, todos hacia los vehículos para llegar a la comilona. Al fondo a la izquierda se aprecian las antenas de microondas.

Adiós Nido de Águilas, otro día volveré...

Subiendo por la Mesa de las Tablas

Y para terminar, me di la libertad de escribir algo de  lo que el Dr. Agustín Rivera apuntó en la conclusión de su magnífico libro Viaje a las Ruinas del Fuerte del Sombrero:

"Gócese en horabuena la Italia con su Edna y su Vesubio, la antigua Troya con su Ida y la Grecia con su Himeto, su Parnaso, su Olimpo y su Helicona. ¡Lagos, tú tienes siempre a tu vista el monumento perpetuo de tu gloria, la palestra en que combatieron tus padres, el altar sobre el que corrió su sangre y la tumba colosal en que reposan sus cenizas: el Cerro del Sombrero! En las luchas fraticidas, este monte permanecerá velado con una nube; pero en las lides por la Independencia y el engrandecimiento de la patria, desde al despuntar la aurora verás su hermoso perfil dibujarse en el oriente, y el Sombrero será tu inspiración. Acuérdate que tus padres subieron a este monte no a gustar una miel como las de las abejas de Himeto, sino a padecer por la patria el hambre de muchos días; que no subieron a apacentar pingües rebaños y a dormir a la sombra del amaraco, como Paris, Ganimedes y Ascanio en la cumbre del Ida, sino a presentar en derredor de Moreno un cuadro de sublime dolor: hombres y mujeres pálidos y con los ojos hundidos; nuevas amazonas que combaten arrojando piedras; hombres vendados, el uno de un brazo, el otro de un pie, el otro de la cara: todos en pie, jurando defender la Independencia de México; que no subieron a platicar con las graciosas musas del Parnaso, sino a disparar el fusil, blandir la lanza y la espada y platicar sobre las peñas, al bramido de las balas de cañón que derribaban las cabezas; y en fin. que no subieron a tocar la lira y a coronarse de los poéticos laureles del Olimpo, sino a coronarse de laureles guerreros y a dar la vida por la patria.

     ¡Cerro del Sombrero! ¡Peñasco de los recuerdos, fuente del sentimentalismo! Tu simpatizas con todos los corazones que aman mucho lo sublime y lo patético; con todas las almas que buscan las ruinas, y por esto me llevaste a las tuyas..."

Agosto 22 del 2010


Agradezco a mi esposa Fabiola por ser siempre mi cómplice en estas mis locuras. Y a Don Óscar González Azuela y a Don Mario Gómez Mata por toda su información y lo accesible que han sido conmigo...Gracias.